Un tejido de misericordias

Un tejido de misericordias

Un tejido de misericordias

San Lucas 11, 29-32, I Miércoles de Cuaresma,

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

«Bendice al Señor, alma mía,que todo mi ser bendiga a su santo Nombre» (Salmo 103) Te doy gracias, Señor, por estar aquí. A veces mi fe es pobre, por eso te pido que me la aumentes. Al contemplar la Eucaristía, al ponerme delante de ella me doy cuenta, al menos en parte, del gran misterio y del gran amor. Que mi Dios esté en ese pequeño trozo de pan me deja maravillado y lo único que me viene es darte gracias porque, para quedarte con nosotros, te has hecho pequeño y nos esperas para que pasemos un momento de encuentro profundo. Te alabo y te bendigo con todo mi corazón, Dios mío.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 11, 29-32

En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: “La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.

Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

“Nuestra vida es un tejido de misericordias” (El y yo, Gabriela Bossis). Veamos por un momento nuestra vida, contemplemos aquellos momentos en los que hemos palpado la mano de Dios, tal vez, una confesión, una misa, una frase de un familiar… Y contemplemos. Gocemos de ese momento y dejémonos maravillar por el amor tan grande de Dios. Dejemos que nuestro corazón se llene de esa paz y alegría profundas. Nos podremos dar cuenta que el Padre ha salido tantas veces a buscarnos, cuantas hemos salido de casa. Seguramente ha llorado un sinfín de veces por nuestra terquedad de querer permanecer fuera, a la intemperie, pasando frío o sufriendo hambre. Nos ha querido abrazar y le hemos dado la espalda.

Pero Él toca a la puerta de nuestro corazón en cada momento y espera que se la abramos. Él sale a nuestro encuentro pero no nos obliga a recibir su amor. Y ése es el mayor signo, Cristo ha dado la vida por cada uno de nosotros, ha derramado hasta la última gota de sangre. Pero ese amor es totalmente gratuito, nadie nos puede obligar a recibirlo. Dios ama a cada hombre personalmente y no le pide nada, no fuerza… espera, toca. ¿Quiero abrirle? ¿Quiero dejarme amar?

  1. la historia de Jonás es palpable el amor sencillo de Dios. Advierte a los ninivitas que si no se convierten perecerán, pero al ver el Señor la penitencia del pueblo, se arrepiente y los perdona diciendo a su profeta «–Y pues, Jonás, (…), ¿es que tú querrías que hiciera morir a tantas personas que se han humillado ante mí? ¡Oh no! no, Jonás, yo no sería capaz de ello; sino todo lo contrario, les amaré y los guardaré.» ¡Qué hermosas palabras! Y hoy, en este periodo de cuaresma, Él nos llama a cambiar de rumbo, a dejar nuestros pecados y mirar hacia arriba. Nos pide que le dejemos actuar en nuestras vidas, porque al final Él nos puede hacer plenamente felices.

El mundo tiene necesidad de signos concretos de solidaridad, sobre todo ante la tentación de la indiferencia, y requiere personas capaces de contrarrestar con su vida el individualismo, el pensar sólo en sí mismo y desinteresarse de los hermanos necesitados. Estad siempre contentos y llenos de alegría por vuestro servicio, pero no dejéis que nunca sea motivo de presunción que lleva a sentirse mejores que los demás. Por el contrario, vuestra obra de misericordia sea humilde y elocuente prolongación de Jesucristo que sigue inclinándose y haciéndose cargo de quien sufre.
(Homilía de S.S. Francisco, 3 de septiembre de 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy, Señor, voy a dedicar un momento para estar delante de la Eucaristía para contemplar aquellas veces que me he cerrado a tu amor, aquellas veces que he preferido el pecado, y a lo largo de la semana me acercaré al Sacramento de la reconciliación.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Ser hijo del Padre

San Mateo 6, 7-15, I Martes de Cuaresma,

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, una vez más me tienes aquí, en tu presencia. Aumenta mi fe, Señor. Tú bien sabes que creo, pero que mi fe es débil y pequeña; sabes que me cuesta mucho mantenerme fiel en los momentos de prueba y tenerte presente en los momentos de prosperidad. Tú sabes lo presto que soy para quejarme y lo tardo para agradecerte. Aumenta por favor mi fe.

Aumenta mi confianza. Tú sabes cuánto me cuesta abandonar todas mis cosas a tu voluntad… ¡Aún más!, sabes lo mucho que me cuesta abandonarme plenamente en tus manos. Bien conoces el apego que tengo a mi manera de hacer las cosas, a mi modo de pensar, a mi forma de llevar mi vida adelante con mis propios criterios, que la mayoría de veces, no son los tuyos. Ayúdame a confiar en Ti.

Aumenta mi amor. Sabes que me cuesta descubrirte en las personas que me rodean, sobre todo en aquellas que me resultan antipáticas. Ayúdame a amarte tanto que sea capaz de verte en todos, en todo y en todo momento; que me enamore tanto de Ti, Jesús, que todo me hable de Ti. Aumenta mi amor.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 6, 7-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando ustedes hagan oración, no hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho hablar serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes pues, oren así:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Padre… Así me invita el Evangelio a llamarte. Tú, el creador de todas las estrellas y planetas; Tú que me pensaste con amor desde toda la eternidad. Tú que, pase lo que pase, haga lo que haga, nunca dejarás de ser mi Padre.

Eres mi Padre aun cuando yo no me comporte como tu hijo. Tú te mantienes fiel en la cruz con los brazos abiertos para acoger siempre a todos tus hijos.

Eres Padre y sufres al ver que tantas veces yo no sé ser hermano de los demás. No hay dolor más grande para un padre que ver cómo sus hijos se pelean como animales, se usan como a cosas y se matan como a enemigos.

Padre, perdóname por no haberme comportado siempre como un verdadero hijo tuyo; por haber pasado tantas veces indiferente ante mi hermano que sufre pidiendo limosna por la calle o que me ha reclamado un poco de atención y cariño en mi propio hogar.

Enséñame a ser un verdadero hijo tuyo, un hermano de mi hermano. Ayúdame, Padre, a saber recibir tu infinito amor, y dame la gracia de aprender a recibir el amor que Tú me tienes.

Decir “Padre nuestro”, significa decir: Tú que me das la identidad y tú que me das una familia. Es tan importante la capacidad de perdón, de olvidar las ofensas, esa sana costumbre de: “venga, déjalo estar… que se encargue el Señor” y no guardes rencor, resentimiento y ganas de venganza. Así si vas a rezar y dices solo “Padre”, pensando a quien te ha dado la vida y te da la identidad y te ama, y dices “nuestro” perdonando a todos, olvidando las ofensas, es la mejor oración que tú puedas hacer. En este contexto, se ruega a todos los santos y a la Virgen, todo, pero el fundamento de la oración es el “Padre nuestro”.
Homilía de S.S. Francisco, 16 de junio de 2016, en santa Marta).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy voy a rezar dos Padrenuestros pidiéndole a Dios la gracia de comportarme como verdadero hijo suyo y hermano de los demás.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

 

Fué llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado

San Mateo 4,1-11. I Domingo de Cuaresma. Ciclo A

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, estoy cansado de esta absurda rutina que agobia mi tiempo. La búsqueda frenética de felicidad fuera de Ti, ha desgastado mis años. Ayúdame a reconocer que sólo en tu corazón descansará mi alma

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 4,1-11

En aquel tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer, y al final, sintió hambre. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: “Si tu eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes”. Jesús Pero le respondió: Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, échate para abajo, porque está escrito: Mandará a sus ángeles que te cuiden, y ellos te tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie en piedra alguna”. Jesús le contestó: “También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”.

Después lo llevó el diablo a un monte muy alto y desde ahí le hizo ver la grandeza de todos los reinos del mundo y le dijo: “Te daré todo esto, si te postras y me adoras”. Pero Jesús le replicó: “Retírate, Satanás, porque está escrito: “Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo servirás”.

Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles para servirle.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

En este pasaje se pueden ver las tres áreas en las que el enemigo del alma suele tentar al hombre y, sobre todo, nos enseña Jesús cuál debe ser nuestra respuesta ante estas tres dimensiones concupiscibles: Placer, poder, fideísmo.

Primero podemos decir que el hombre tiene necesidad de alimento, pero incluso teniendo esta necesidad es capaz de dominar sus instintos a través de la razón por un bien mayor. Por otro lado el deseo de poder es casi connatural en el hombre, va unido a sus primitivos instintos de dominación y supervivencia que buscan una seguridad humana… Y por el ultimo el fideísmo, que a través de un una fe falsa e irracional en algo o en alguien, busca calmar la voz de la conciencia que yace en lo profundo del corazón.

Evidentemente nuestro Señor Jesucristo quiso experimentar primero en su carne estas debilidades para mostrarnos que «Él ha vencido al mundo»; que en Él hemos sido sanados y tenemos la victoria. No importa cuál fuerte parezca el enemigo y sus tentaciones, Cristo es el Señor de la historia.

Tres tentaciones de Cristo. Tres tentaciones a las que el cristiano se enfrenta diariamente. Tres tentaciones que buscan degradar, destruir y sacar la alegría y la frescura del Evangelio. Que nos encierran en un círculo de destrucción y de pecado. Vale la pena que nos preguntemos: ¿Hasta dónde somos conscientes de estas tentaciones en nuestra persona, en nosotros mismos? ¿Hasta dónde nos hemos habituado a un estilo de vida que piensa que en la riqueza, en la vanidad y en el orgullo está la fuente y la fuerza de la vida? ¿Hasta dónde creemos que el cuidado del otro, nuestra preocupación y ocupación por el pan, el nombre y la dignidad de los demás son fuente de alegría y esperanza?.
(Homilía de S.S. Francisco, 14 de febrero de 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Me desprenderé de alguna cosa material que aprecio, para beneficiar a otra persona y fortalecer mi voluntad.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Tan rico es el amor

San Mateo 9,14-15, Viernes después de Ceniza

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Dios mío, tienes todo mi querer. Si me alejase de Ti, no olvides mi querer. Jamás querré conscientemente apartarme de Ti. Si me apartase de Ti, no olvides mi querer. Úneme a Ti, y enséñame a vivir cerca de Ti.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 9,14-15

En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos si ayunamos?”. Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces si ayunarán”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Si alguna vez me preguntasen por qué las capillas, por qué los templos, por qué las iglesias son tan majestuosas, con franca sencillez habría de responder: «porque son la casa de nuestro Dios».

No hay momento más bello que el de celebrar como pueblo de Dios la Santa Misa, donde Tú te haces presente, Señor, y visitas nuestro corazón por la ventana de la fe. Realmente presente, realmente frente a mí, y entonces yo digo «amén», «creo», «quiero recibirte», «quiero amarte», mi único deseo».

Más bello que una creatura dirigiéndose a su creador, no existe alguna cosa. Semejante al noble amor que lleva al novio en busca de la novia paraa dedicarle un canto, donde no hay gesto que no valga la pena para expresar afecto. Así, Señor, te cantan en la misa nuestros corazones, te cantan siempre que se encuentran frente a Ti.

¿Mi corazón te canta así?, ¿qué le habrá sucedido, si no disfruta cantando a su creador?, ¿qué le habrá sucedido, si le preocupa el tiempo? Tan rico es el amor, que pareciera que comprase todo el tiempo para siempre amar.

Así, si los discípulos habrían de ayunar, habrían de hacerlo aquellos dignos días de polvo misionero por las calles, mas no mientras se hallasen con su Dios. No mientras el novio está con ellos.

Nada que ver con esos que huelen a perfume caro y te miran de lejos y desde arriba (cf. ibíd., 97). Somos los amigos del Novio, esa es nuestra alegría. Si Jesús está pastoreando en medio de nosotros, no podemos ser pastores con cara de vinagre, quejosos ni, lo que es peor, pastores aburridos. Olor a oveja y sonrisa de padres… Sí, bien cansados, pero con la alegría de los que escuchan a su Señor decir: «Venid a mí, benditos de mi Padre.
(Homilía de S.S. Francisco, 2 de abril de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Señor, te prometo que voy a poner los medios necesarios para acordarme, en la siguiente misa, de cantarte con fervor. En los actos sencillos se transforma el corazón.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Evangelio del día: ¿Cuál de tus riquezas te impide ir con Jesús?

VIII lunes tiempo ordinario: Hacer un examen de conciencia sobre cuáles son las riquezas que nos impiden ir con Jesús

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Santo Evangelio según San Marcos 10,17-27

Para Dios no hay imposibles: “Cuando Jesús se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?”. Jesús le dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre”. El hombre le respondió: “Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud” Jesús lo miró con amor y le dijo: “Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme”. Él, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes. Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: “¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!”. Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: “Hijos míos, ¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios!. Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios”. Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: “Entonces, ¿quién podrá salvarse?”. Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: “Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Cada uno de nosotros tiene sus riquezas, todos. Hay siempre una riqueza que nos impide ir hacia Jesús. Y esta se busca. Todos debemos hacer un examen de conciencia sobre cuáles son nuestras riquezas, porque nos impiden acercarnos a Jesús en el camino de la vida.

En primer lugar la cultura del bienestar, que nos hace apocados, nos hace vagos, nos hace egoístas. El bienestar nos anestesia, es una anestesia.

«No, no, más de un hijo no, porque no podemos irnos de vacaciones, no podemos ir allí, no podemos comprarnos una casa». Está bien seguir al Señor, pero hasta un cierto punto. Esto es lo que nos hace el bienestar.

Todos sabemos bien como es el bienestar, pero esto nos hace arrastrarnos, nos despoja de la valentía, del coraje de ir cerca de Jesús. Esta es la primera riqueza de nuestra cultura de hoy, la cultura del bienestar.

Otra riqueza de nuestra cultura, una riqueza que nos impide ir hacia Jesús es la fascinación de lo pasajero. Nosotros estamos enamorados de lo pasajero. Las propuestas definitivas que nos hace Jesús no nos gustan. Lo pasajero nos gusta, porque tenemos miedo del tiempo de Dios que es definitivo.

Él es el Señor del tiempo, nosotros somos los señores del momento, ¿por qué? Porque en el momentos somos señores: hasta ahora sigo al Señor, después veremos… Escuché decir a uno que quería convertirse en sacerdote, pero sólo para diez años…

¡Cuántas parejas, cuántas parejas se casan, sin decirlo, pero con el corazón, el pensamiento: «hasta que el amor dure… ¡luego veremos!» La fascinación de lo pasajero: esta es una riqueza.

Debemos convertirnos en señores del tiempo, reducimos el tiempo a un momento. Estas dos riquezas son las que en este momento nos impiden avanzar.

Pidamos al Señor que nos dé el coraje de seguir adelante, despojándonos de esta cultura del bienestar, con la esperanza –al final del camino, donde Él nos espera- en el tiempo. No con la pequeña esperanza del momento que no sirve de nada. Así sea.(Homilía en Santa Marta, 27 de mayo de 2013)

Oración de Sanación

Señor mío, Tú estás siempre dispuesto a perdonar, porque eres justo y misericordioso, y para ello pides una conversión sincera, una conversión profunda en tu amor, que significa dejar atrás todo lo que nos ata al pecado y caminar recto por tus senderos de justicia.

Sólo puedo poner mi confianza en Ti, ya que sólo Tú puedes ayudar a desprenderme de los bienes terrenos, que son pasajeros, van y vienen, pero Tú te quedas, eres eterno.

Tú me quieres feliz, amado mío, y aunque pareciese que es una gran exigencia tuya, lo que realmente quieres es que sea libre y esté dispuesto para el propósito para el cual me has creado: «Amar».

Mi Jesús, dame voluntad para poder dominar mis pasiones y mis anhelos superficiales, que nada ni nadie, ni ninguna cosa fuera de Ti, logre dominar y encerrar mi corazón en el egoísmo.

Quiero que seas Tú mi único Dios, el Dios verdadero, no el engañoso, falso y tentador dios del dinero y de los bienes en abundancia que sólo llevan por caminos de perdición

Tú eres lo más gran de mi vida, y eso lo demostraré invirtiendo lo mejor de mí en servirte en aquellos desposeídos, en aquellos que no les alcanza su salario para sobrevivir.

Que el Espíritu de generosidad viva en mí y haga sólido mi compromiso Contigo. Te encomiendo mis proyectos, a los míos y todos aquellos con los que voy a encontrarme y servirte.

Dame la voluntad para regir mi vida sobre aquella que has colocado en el Libro de los Proverbios: “Señor, no me des ni pobreza ni riqueza, dame la ración necesaria, no sea que, al sentirme satisfecho, reniegue y diga: “¿Quién es el Señor?”, o que, siendo pobre, me ponga a robar y atente contra el nombre de mi Dios” (Prov 30,8-9) ¡Amén!

Propósito para hoy

Me desprenderé de algo que me agrada mucho, y que no sea tan necesario, pero que realmente me cueste hacerlo, lo daré a algún necesitado, así ejercito la caridad y el amor al prójimo.

Frase de reflexión

“El amor cristiano es un amor sin cálculos. Ésta es la lección del Buen Samaritano; ésta es la lección de Jesús”. Papa Francisco

En vivo Cabina de la radio

V Jueves Tiempo Ordinario: Los perritos, debajo de la mesa, también comen las migajas que dejan caer los hijos

Evangelio del día: La oración insistente puede arrancar milagros a Dios.

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Evangelio de San Marcos 7,24-30

Curación de la hija de una cananea: “En aquel tiempo, Jesús salió de Genesaret y se fue a la región donde se encuentra Tiro. Entró en una casa, pues no quería que nadie se enterara de que estaba ahí, pero no pudo pasar inadvertido; una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro, se enteró enseguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. Cuando aquella mujer, una siria de fenicia y pagana, le rogaba a Jesús que le sacara el demonio de su hija. Él le respondió: “Deja que coman primero los hijos. No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. La mujer le replicó: “Es verdad, Señor, pero los perritos, debajo de la mesa, también comen las migajas que dejan caer los hijos”. Entonces Jesús le contestó: “Anda, vete; que, por eso que has dicho, el demonio ha salido ya de tu hija”. Al llegar a su casa, la mujer encontró a su hija recostada en la cama, y ya el demonio había salido de ella”. Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco:

Es una madre desesperada, y una madre que frente a la salud de su hijo, hace de todo. Jesús le explica que ha venido primero para las ovejas de la casa de Israel, pero se lo explica con un lenguaje duro:

“Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perros”.

Esta mujer, que ciertamente no había ido a la universidad, sabía cómo responder.

Esta mujer no tuvo vergüenza y por su fe, Jesús, le hizo el milagro. Ella se había expuesto al riesgo de hacer el ridículo, pero ha insistido, y del paganismo y de la idolatría ha encontrado la salud para su hija y para ella ha encontrado al Dios viviente.

Este es el camino de una persona de buena voluntad, que busca a Dios y lo encuentra. El Señor la bendice.

¡Cuánta gente hace este camino y el Señor la espera! Pero es el mismo Espíritu Santo que le lleva adelante para hacer este camino.

Cada día en la Iglesia del Señor hay personas que hacen este camino, silenciosamente, para encontrar al Señor, porque se dejan llevar adelante por el Espíritu Santo. (Homilía en Santa Marta, 13 de febrero de 2014)

Oración de Sanación

Jesús, Dios de consuelo y de amistad, te agradezco por entrar en mi vida y mostrarme el camino que necesito alcanzar para lograr mi felicidad y la de mis seres amados

De Ti provienen todas las fuerzas y el verdadero amor que me impulsa a seguir adelante en los altibajos de mi vida. Yo creo en Ti, mi Señor, pero aumenta mi fe para no desfallecer en la prueba

Quiero tener una fe tan poderosa que sea capaz de arrancar milagros en tu amor, como la de aquella mujer cananea que no le importó humillarse para que tu misericordia obrara en la vida de su hijita enferma.

Dame un poco de esa fe, que pueda sanar las heridas de mi corazón, que me dé esperanzas en medio de la adversidad y que me haga fuerte en medio de la enfermedad o circunstancia difícil

En tu palabra me invitas siempre a no desistir, a invocar siempre tu auxilio, a que nunca me desespere por muy dura que sean los desafíos, porque Tú jamás apartas tu mirada a las necesidades de tus hijos.

Te pido perdón por las veces en que creí merecerlo todo y no aceptar el sufrimiento con sencillez y valentía, dando paso al orgullo que acabó por endurecer mi corazón

Perdona mi debilidad, no te olvides de este humilde pecador que ansía con gran ardor contar siempre con tu presencia y tu bendición.

Sé que Tú estarás a mi lado siempre dispuesto a acompañarme y alcanzar mi proyecto de vida de acuerdo a tu salvación. Amén

Propósito para hoy

Hoy, buscaré entre mi armario, al menos una prenda que esté en excelente estado y se la entregaré a algún necesitado.

Frase de reflexión

“Si nos comportamos como hijos de Dios, sintiéndonos amados por Él, nuestra vida será nueva, colmada de serenidad y gozo”. Papa Francisco

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